viernes, 10 de mayo de 2013

¿Números cabalísticos o coincidencia?


Es 10 de mayo, un día muy especial en nuestro país, donde desde las 00:00 horas se celebra a la progenitora: LA MADRE. Y como buena madre, LA OCIOSIDAD hay que celebrarla y sobre todo agradecerle los momentos que nos brinda a lo largo del día y que nos otorga diferentes enseñanzas, que a veces son buenas y muchas otras no tanto. 


Esta reverenda madre hace uno días vino a visitarme y a ponerme a trabajar la ardilla en temas que hubiera preferido no tocar, pero como a la madre se le respeta, acaté sus órdenes y pensé... Pensé mucho sobre las "COINCIDENCIAS" o lo cabalístico del asunto; no es que crea en estos rollos al 100%, pero realmente lo que descubrí me dejó con el ojo cuadrado y sobre todo un tanto dolido. 

El 28 de octubre de 1999, M y yo decidimos ir de antro juntos y fue la fecha en la cual comenzamos nuestro noviazgo, que si bien fue corto, marco mi vida por muchos años. 

El 04 de febrero del año 2000, M decide bajarse del mundo que había creado para los dos dejándome peor que escena de película apocalíptica. Ni 2012, ni el día después del mañana reflejan una devastación tal cual como la que mi mundo sufrió ese día. 



PRIMER NÚMERO CABALÍSTICO: 

13 años después 

PRIMERA COINCIDENCIA:

27 de octubre: Conozco a F. e inmediatamente supe o quise hacerme a la idea que sería alguien importante. 

SEGUNDA COINCIDENCIA:

10 de febrero: F. decide también bajarse de este otro mundo, que si bien con la experiencia vivida 13 años antes tomé las precauciones necesarias, éstas no fueron suficientes. 


SEGUNDO NÚMERO CABALÍSTICO: 

3 meses han pasado desde que ando entre bien y mal por los planes que comenzamos a realizar, que te comentaba y que no se concretaron. Hoy, 3 meses después me vuelve a doler un poquito más de lo normal esa herida, ese miembro que me amputaron en el momento en que decidiste "estar contigo mismo"

No sé que pensar, tal vez si exista una conexión o de plano debo ocupar mi mente en otras cosas y pensamientos o me voy a volver loco. Lo cierto es que aún me queda una duda:

¿Cábala o coincidencia?

Si es lo primero, es cierto que las cosas siempre vienen de 3 en 3 así que ya por hoy fue suficiente 

Si es lo segundo, retomo una frase que ha circulado por diferentes redes sociales:

ERES MI ÚLTIMA Y MÁS BELLA COINCIDENCIA. 

jueves, 4 de abril de 2013

Un clavo…¿saca a otro clavo?


Un clavo…¿saca a otro clavo?


-       Wey, lo que te hace falta es salir con gente, volver a conocer personas, coger cabrón, eso es lo que te hace falta.

Fueron las palabras de unos amigos que por primera vez en casi 13 años de conocernos, me veían tal cual, vulnerable, triste, dolido, derrotado, sin ánimos y creyendo que la vida se me había acabado porque ÉL se había ido (no digo que ya estoy poca madre, coño LO AMÉ… o aún lo amo, no lo sé…).

Pues me aventuré nuevamente a abrirme a conocer gente. Confieso que para eso existen lo que mi adorada AMA “Mostro” llama las redes putisociales, que al final de cuentas terminé cerrando porque de plano lo que andaba buscando, a quien andaba buscando, no estaba ahí.

Fueron dos o tres mensajes los primeros en llegar, el típico ¿QUÉ ONDA QUE BUSCAS?... mi respuesta en automático “nada, no he perdido nada”, pero por dentro no dejaba de pensar que te buscaba a ti, pero PUTA MADRE, nunca te logré encontrar.

Inmediatamente se corrió la voz que YA VOLVÍA a estar SOLTERO (que curioso, siempre estuve soltero, salíamos, nunca anduvimos, nos estábamos conociendo, yo era soltero – de ley – pero yo me sentía totalmente comprometido contigo, como hace muchos años no me había sentido).

Llegó una llamada, una de esas llamadas que no te esperas, porque había pasado demasiado tiempo en que nos habíamos “visto” por última vez… y mi primer pensamiento fue “a huevo, al rato “nos vemos” y se me pasa esto que siento…” POBRE IMBÉCIL

Pues ahí voy, muy valiente como siempre, enfrentando mis miedos para poder seguir adelante, y entre más pronto y rápido mejor. Fue en fin de semana, me urgía terminar de cantar para irme a ver a esta persona que sabía me haría sudar tu recuerdo…

Pues ya, agradecí al público, me despedí de mis compañeros, me subí al coche y llame:

-       ¿Qué pedo wey, “nos vemos”?
-       Si wey, ya te estoy esperando.

Después de casi dos años, regresaba esta persona a mi vida, el clavo que necesitaba para poder sacar ese clavo de color rojo que decidí clavarme un 27 de octubre del 2012.

Llegué a mi destino… y taráaaan… imagínense lo que pasó… después de casi dos años de no vernos… ese “reencuentro”… venga… los reto a que se imaginen con lujo de detalle, con “pelos y señales” a pensar por un minuto que fue lo que pasó en ese encuentro…Si alguien me hubiera dicho “no vayas, vas a salir llorando de su casa porque, en las penumbras, se va acercar a darte un beso y lo primero que verás será la cara… DE QUIEN AMAS…” no lo hubiera creído…

Todas las personas tienen libertad de llevar a cabo sus duelos amorosos como mejor les plazca la gana, les funcione y les ayude a salir adelante lo más rápido posible, porque eso de estar en una depresión de amor no es algo muy bonito de vivir.

En mi propia experiencia, anteriormente la universidad me permitió sobrevivir a dos rupturas  considerablemente fuertes, (una relación de dos años y la otra de un año). Mi mente estaba totalmente ocupada, todo el tiempo tenía tareas, proyectos, exámenes, trabajos, manuales en la cabeza, aunada de una investigación que no quería y no se le veía fin, mis prácticas profesionales y mi cantada.

Antes de esta experiencia, durante la Universidad, aproximadamente hace 11 años, mi manera de sobrevivir a LA PRIMER GRANDE RUPTURA AMOROSA fue dejarme llevar por la depresión, a la cual le agradezco: 9 años perdidos de no estudiar, el vicio del cigarro y dos que tres cositas más de las cuales en algún momento, hablaré (suena música de suspenso).

Hay gente, que de plano tiene que tomar terapia, acudir directamente con un especialista porque no es que sean débiles, ni mucho menos que hayan quedado locos, simplemente, se les agotaron las posibilidades de sobrellevar el proceso de duelo y requieren un punto de vista diferente, fuera de la cotidianeidad de la gente que conocen y que constantemente dicen “tiempo al tiempo”.

¡Ah! Esa es otra... el tiempo al tiempo… ¿Quién putas les dijo que el tiempo al tiempo ayuda? Soy un sobreviviente del TIEMPO AL TIEMPO el cual tardó casi 13 años en resolver los pedos que tenía… y es que nadie te dice… si mi vida, tiempo al tiempo + TOMA DE DECISIONES + CAMBIO DE ACTITUD… esa fórmula puede ayudar mucho… pero tiempo al tiempo… no mamen. Sinceramente yo no lo recomiendo como método de sanación.

Terapia ocupacional, o como dice mi madre, “las depresiones son pretextos de huevones”, ponte a trabajar, ocupa tu mente y verás cómo se te olvida todo. Y si es buena la recomendación, el estar saturado de trabajo, de hacer deporte, de estudiar un idioma, de preparar las canciones y sobre todo de llegar cansado a la casa para no pensar en nada ayuda… el problema son los días en que nada de esas estrategias las puedes llevar a cabo, como el puente y las vacaciones de semana santa que acaban de pasar… si te aferras a esta técnica solamente, créeme, los domingos la vas a pasar mal.

Y la más recomendada “mijo, un clavo saca otro clavo”… y pues realmente hay gente que lo logra, carajo, yo lo hice, más de  una vez, me perdía entre cuerpos, caricias de otras personas para tratar de apaciguar y eliminar el recuerdo de la piel que se quedó en la mía como tatuaje… y según yo me funcionaba… tómala… me topé con pared: si, a veces un clavo, dos, tres.. cinco al mismo tiempo, ayudan a sacar el clavo que se encuentra enterrado, inmóvil, expuesto al medio ambiente y que invariablemente afecta no sólo al clavo en cuestión, sino al madero que lo detiene… LO OXIDA… si señores… el clavo se oxida con el tiempo, se pega más fuertemente a la madera y cuesta un huevo, o dos… o cuatro dependiendo de los/las involucrados/as… hasta que por fin sale el clavo… pero ¿quién va a quitar lo oxidado de la madera, el óxido que dejó ese clavo que por voluntad propia decidimos enterrarnos como japoneses y su tradicional hara-kiri.?

Pues eso fue lo que pasó… mientras llegaba el momento del reencuentro creí que el clavo estaba saliendo, rápido…pero no contaba con la astucia de que al momento de estar frente a frente con el clavo o martillo que ejecutaría tamaña acción de remover ese rojo clavo… mocos, había óxido por todas partes… un óxido… color cobrizo… con tintes rojos…

Caín llega a esta historia, dando las típicas recomendaciones:
-       Dale tiempo al tiempo
-       Sal a conocer gente
-       Ponte a coger, un clavo saca otro clavo.

Pero se le olvida a Caín, que un buen caballero del zodiaco, una vez que conoce la técnica de ataque de su enemigo, si la vuelve a utilizar, es inservible… y pues con la pena.. resulta que tu recuerdo conoce estas tres técnicas que Caín me recomendó, que decidí llevar a cabo y que no funcionaron y que me llevaron casi a una DERROTA FUNESTA.

Abel reconoce que aún hay recuerdos, que hay óxido, ya no tanto, pero aún hay una importante cantidad de ese residuo cobrizo, con tintes rojos, que todavía está muy pegada a esta madera que con el tiempo se ha ido endureciendo. Abel me dice, tiempo al tiempo, cambia de actitud, toma las decisiones que tengas que tomar y por primera vez, si quieres resultados diferentes, has las cosas de manera diferente… no busques sacar un clavo que solito se salió, busca mejor como ir quitando el óxido que se quedó en tu madera.



En esta historia nadie va ganando, lo único que importa es remover ese óxido que queda aún, y que la herida, el espacio que quedará de por vida en esta madera se vuelva como, el ombligo, sólo cuando tiene pelusa le pongo atención, mientras, desconozco su existencia. Hay que fortalecer la madera, porque seguro vendrán más clavos a querer dejar su huella, aunque siendo sinceros… espero que el siguiente clavo… venga con pegamento integrado y con la plena convicción de quedarse ahí. 

Lo cierto es que... no hay otro clavo que me ayude, no hay ahorita ningún instrumento que elimine por completo el óxido que ha quedado... simplemente, estoy dejado que el tiempo haga lo suyo, con un poco de actitud, dignidad y orgullo, y tomar las decisiones que me permitan seguir adelante.

Síndrome del Miembro Fantasma: Los Ex´s


Síndrome del Miembro Fantasma: Los Ex´s

“Las sensaciones de miembro fantasma pueden aparecer inmediatamente después de la amputación o de forma tardía, pero el dolor del miembro fantasma suele aparecer en la primera semana postamputación, y habitualmente evoluciona con una reducción tanto de la frecuencia como de la crisis de dolor, pero en ocasiones el dolor puede persistir por años.  Pocos pacientes suelen presentar dolor de forma constante.”


Llegué como siempre del trabajo, esta ocasión sin ensayo, y pintaba para ser un lunes diferente. Habían pasado unas cuantas semanas apenas que decidiste bajarte de mi mundo, por EGOÍSMO fue lo que dijiste, que necesitabas estar ahora en tu mundo ya que habías recuperado gran parte de tu ser.

Saludé como siempre a mi familia, dejé la mochila y me dispuse a ver Grey´s Anatomy ®, un nuevo capítulo (siempre me he declarado fan de esta serie, me entretiene lo suficiente para ausentarme del mundo). Comenzaron precisamente hablar en el capítulo sobre el síndrome del miembro fantasma, un conjunto de síntomas que presentan (o pueden no llegar a presentar) las personas que han sufrido de la amputación de alguna de sus partes. Según lo poco que he leído, se siente dolor, una extraña sensación en el miembro que fue amputado.

Invariablemente me puse a pensar, en cómo debería desarrolla este escrito, ya que si bien la idea puede entenderse, debería estar prácticamente conectado con el miembro amputado para poder explicar precisamente porqué también quienes pasan por una ruptura de una relación amorosa, sufren del síndrome del miembro fantasma.

Algunas personas saben que hace poco, pasé por una situación muy similar de la cual no quiero hacer tanta referencia, sin embargo es inevitable que ahorita está fresca la amputación de ese miembro que durante algún tiempo estuvo conmigo.


La amputación vino de repente, como si hubiera tenido un accidente automovilístico y me hubiera cercenado alguna parte de mi cuerpo. Un brazo, una pierna, una mano, no sabría decirles que parte de mi cuerpo fue, lo único que pasó es que el día que entré al quirófano, justo en el centro de mi pecho había algo y hoy no lo está… y duele.

De eso se trata el síndrome del miembro fantasma. Reportan algunos pacientes que les duele el miembro amputado, sin embargo no hay nada, es un dolor fantasma que presentan constantemente algunos, otros con cierta frecuencia y algunos más  jamás reportan dolor.

Simplemente un día, desperté amputado, no de un miembro, no de una pierna, un pie o un brazo, simplemente ya no estaba esa parte que se albergaba en el centro de mi pecho, se había ido, la habían arrancado de mi espacio, del espacio que yo le había asignado sin ponerme a pensar en las consecuencias que esto atraería.

Ya no hay nada en ese espacio, el lugar que ocupabas está vacío, no existe absolutamente un pequeño pedazo de elementos físicos tangibles que me indiquen que ahí estuviste y sin embargo diario duele ese espacio que anteriormente ocupabas.

Conforme pasó el capítulo, se muestran diferentes estrategias que le ayudan a los pacientes a superar las crisis de dolor del miembro fantasma. En dicha ocasión se sugirieron dos: la primera que se apuñalara directamente la prótesis que ocupa ahora el lugar del miembro amputado, o imaginarse que está uno en el mar, tratando de controlar el oleaje. Al final de cuentas, el  haber apuñalado la prótesis resultó ser el remedio más eficaz.

Por más que he tratado de calmar las olas, de ignorar, de pensar que no pasa nada… aparece el dolor, ese dolor que se manifiesta en una contracción del estómago, esa contracción tan peculiar que muchos reconocemos al momento de pasar por una situación de este tipo. El segundo síntoma es la respiración, poco a poco se va haciendo más complicado respirar, y comienza uno a suspirar sin parar; tercer síntoma… ansiedad. En mi caso, se manifiesta moviendo incontrolablemente los pies, las manos, estar sudando frío y no soportar el silencio, el estar solo, el ruido… simplemente no te aguantas.

Intenté apuñalar el espacio que había quedado, pero como puedo apuñalar el aire… como puedo apuñalar los recuerdos… como puedo hacerle daño al recuerdo que aún tengo presente y que sigue, a pesar de todo, siendo uno de los mejores de mi vida… mi mejor sueño y mi peor pesadilla a la vez…

Por su atención: marca registrada


Por su atención: marca registrada

D. y su servidor comenzamos a vernos justo tres meses después de que M.  decidiera bajarse de mi mundo y no volver a rondar por cuenta propia en el (cabe señalar que como película, siempre veía su recuerdo andando es mis caminos). Fue “ligue a primera vista”, me invitaron a ver una exposición de artistas que iban emergiendo de las aulas de la Magna Casa de estudios del estado y ahí estaba, con su cabello cortado tipo “hongo” (muy 90´s) y un look desarreglado, desaliñado, vaya, artista al final de cuentas.

Nos presentaron y comenzamos a charlar, para que al final intercambiáramos números de teléfono, por lo que saqué mi NOKIA 5125 y anoté en mi agenda el teléfono. Todo iba muy bien, ya sabes, ecuánime, tranquilo, una persona más que conocí en un lugar por demás extraño (en aquellos entonces uno ligaba o en gay.com ® o en latinchat en la sala púrpura). D era una persona que sólo era un contacto más, yo seguía añorando que M. regresara a las andadas en mi mundo, pero él había decidido marcharse a Canadá a redescubrirse.

Comenzamos a vernos, porque nunca salíamos, simplemente nos veíamos, me decía que me quería, que yo era especial y claro que se la creí, carajo, hay que ser muy frío o de plano muy ojete como para no creer de repente que le puedes gustar a una persona, y que te quiere, y quiere lo mejor para ti, y te desea y quiere una vida a tu lado… bla bla bla bla… con el tiempo te das cuenta que se escucha bonito pero las acciones son las que en realidad valen la pena.

Sí, nos veíamos, si, todo el tiempo quería verme… después de 2 meses me atreví a realizar la pregunta que casi a todo mundo nos aterra, pero que nos  ayuda a ubicarnos mejor en espacio, tiempo y contexto: ¿QUÉ PEDO TÚ Y YO?




Desde que me inicié en este mundo de las citas con otros hombres del ambiente gay (y no tan gay) siempre me ha quedado claro que funciono de esta manera: estamos conociéndonos (es decir, si me invita a salir una vez por semana está bien, conozco a otras personas, las redes sociales están a la orden del día para aceptar cualquier propuesta de salida), estamos saliendo (es simplemente NO SALGO CON NADIE MÁS PORQUE NO ME INTERESA NADIE MÁS QUE LA PERSONA EN CUESTIÓN, así, con mayúsculas mortales) y el clásico es mi novio/pareja etcétera, que considero está muy claro y no requiere descripción.

Considero que las etiquetas son malas, la gran mayoría de las veces, pero hay otras etiquetas que a mí en lo personal me ayudan mucho. Las etiquetas de cuando estoy con alguien me ayudan a saber el terreno que estoy pisando y cuáles son los pasos que debo de dar y por donde. El no saber qué onda, el qué somos, me genera ansiedad, angustia y eso simplemente no me gusta.

Por esa razón, siempre cuestiono o aviento dicha pregunta “qué onda, ¿qué somos?” porque no me gusta andarle jugando al gato y al ratón. Siempre he considerado que si me dice un tipo que me encante “meramente amigos sexuales” lo puedo manejar, si me dice “sólo amigos porque no me gustas tanto” lo puedo manejar, o si me dice “eres el amor de vida” también lo puedo manejar, pero que me diga “pues vamos a ver qué pasa” no sé a ustedes pero en lo personal me genera estrés.

Las etiquetas considero nos ayudan a identificarnos con el otro, a saber si se está andando por el mismo camino o de plano las direcciones son totalmente opuestas. El poder definirle a una persona después de un período de tiempo, que etiqueta tiene la dinámica que han iniciado permite al otro poder tener la seguridad y la certeza que lo que ha iniciado tiene un trayecto y un destino, sea cual fuere.

Hay dos situaciones que pueden presentarse y que es importante estar atento a las señales que van apareciendo a lo largo de la convivencia; son muy sutiles, casi imperceptibles, pero si se pone atención, el protocolo de estar “conociendo”, “saliendo” o lo como lo llamen, será más placentero.
La primera es cuando te dicen “es que no sé, es muy pronto.” Y es válido, muy válido que te digan que realmente no saben que les depara el futuro, que desean construir o andar con la otra persona, pero ¿después de cuánto tiempo? Ya cada quien sabrá cual es el mínimo y máximo de tiempo en donde realmente pueden soportar el que la otra persona no les sepa definir bien cómo andan (el mío va desde los 4 a los 6 meses aproximadamente).

El segundo y el más letal a mi juicio, es aquel tiempo que la otra persona te hace esperar AÚN SABIENDO que nada va a surgir entre ambos. Simplemente se sabe, se sabe cuando alguien va a quedarse en tu vida un buen rato y cuando de plano esa persona es simplemente pasajera, que no va a fructificar dicha relación (si es que le llamaron relación). Y le pedo no es de la persona, es que UNO DECIDE CREERLES.

Caín sigue apabullando en esta constante batalla; ya que piensa que es indispensable ver las señales, desconfiar, no poner toda la carne al asador, que hay que desconfiar, que va muy de la mano con la no sé si tan nueva o vieja psicología de las relaciones que es NO ENTREGARLE TODO A LA PAREJA, hasta el mismo Freud en algún momento lo comentó. Hay que saber cuándo detenerse y poder analizar todo lo que está sucediendo, pensarlo… y no es tan mala idea: AMAR CON LA CABEZA.

Abel como siempre, piensa totalmente lo contrario. Abel es ese que se avienta, que le gusta arriesgar el todo por el todo con la idea de que ESA PERSONA ES LA PERSONA con la cual se pasará el resto de la vida. Abel es ese chico que sueña con encontrar a esa persona con la cual va a llegar a viejitos, con nietos de los hijos que adoptaron, con la plena conciencia que se tiene que luchar, que el amor es de sentirlo y de trabajarlo día con día entregando todo, sabiendo que puede perder a esa persona, pero jamás la capacidad de AMAR.

Lo que creo ahora es que ni Abel ni Caín ganaron esta batalla, lo considero un EMPATE, dónde la razón debe ayudar a Abel a darse cuenta que hay que llevar a veces las cosas con inteligencia, pero sin dejar de lado de entregarse al máximo… a SU DEBIDO TIEMPO, por su lado, Caín puede descubrir que no tiene nada de malo definir las situaciones, a través de los sentimientos y no sólo de la razón, porqué ¿qué sería de esta vida sin las locuras del amor?

El día que la tierra se detuvo.


El día que la tierra se detuvo.


No es que en realidad haya pasado, al menos no para todos ustedes, pero ese día, el andar de mi globo terráqueo SE DETUVO, y quien habitaba en él decidió bajarse, y realmente en un momento pensé estar listo para que se bajara, pero con el tiempo descubrí que no era así, y vaya que el tiempo fue un factor elemental en esta situación, porque si bien es el remedio a todos los males, ¿por qué parece que anda de rodillas?

El plan ya estaba hecho, como siempre y como saben los que me conocen, no estoy muy abierto a hacer cosas imprevistas, el 99% de las veces me gusta que todo esté planeado y no dejar espacio a las eventualidades, derivado de mi obsesiva compulsión a controlarlo todo. La tarde pintaba para pasarla de maravilla, mi mejor amigo “buga” que años después abdicaría a la corona de Narnia, tú y yo, no podía pedir más.

Se acercaba el fin de clases de ese día, puente de 5 de febrero, todo estaba arreglado, películas, botana, chelas y seguramente una tarde de sexo y de estar dormidos y abrazados como casi todos los fines de semana que pasábamos. Sólo tenía que llamarte, porque siempre he pensado que tengo que tomar en cuenta el tiempo de la otra persona y consultarle si aún está disponible (inseguridad), y así lo hice: saqué de mi humilde cartera unos cuantos pesos, y marqué a tu casa (no lo hubiera hecho). Platicamos breve y quedamos de vernos pasada una hora.

Llegamos a tu casa, te presenté a O. y de repente, entre la plática comentaste la ya tan terrible y escandalosa frase de “necesito hablar contigo”. ¿Qué putas podía saber a mis 16 años lo que esta frase acarrearía? “NECESITO HABLAR CONTIGO”, tan sólo de escribirla ahora me pone los pelos de punta, la piel de gallina, vaya, se me enchina el cuero.



Sin más ni más, O. se despide e inmediatamente después comenzamos a platicar. Todo se resumió a “ya no quiero andar contigo” y a mi actitud de “perfecto, tengo ahora el tiempo para dedicarle a la escuela.” Tomé mis cosas y me dirigí a casa de O. para ver las películas. Poco a poco, la maquinaria del mundo, de MI MUNDO, comenzó a rechinar, a hacer ruidos espantosos, como si un tren a toda velocidad comenzara a desbaratarse, cuando de la nada, ZAZ… el mundo se paró….

Si bien a lo largo de 15 años he pasado por un sinfín de situaciones que lo único que me han traído es un conocimiento invaluable, no puedo dejar de lado ni mucho menos negar que ha sido a costa de lágrimas, dolor, momentos de desesperación, de ilusiones rotas, y es que ese es el meollo del asunto que me trae a escribirles.

¿Qué lleva al ser humano, en general, a comenzar relaciones y sobre todo a generar expectativas en el otro que poco a poco se convierten en ilusiones? ¿Por qué llegamos a realizar este tipo de “aventuras” sin consultar al otro u otra? Y es que al final de cuentas, duele la ausencia de la persona, si,  pero son los planes que no se realizaron los que calan en lo más profundo del alma, o al menos, eso es lo que me sucede.  Si, a mi también ya me llegó ahorita la punzadita en la boca del estómago.

Es inevitable sentirse ilusionado cuando te encuentras a esa persona que te pone a temblar todo el cuerpo, que te acelera el ritmo cardíaco y que entrecorta tu respiración. Poco a poco, y con la convivencia, las pláticas, las risas, comienza uno a vislumbrar un POSIBLE camino que tiene espacio para dos. Y en ese camino, uno se va topando con paisajes, con eventualidades, con señales que hay que hacerles caso, sé lo que les digo. Es un camino que lleva a un destino totalmente desconocido, pero es inevitable IMAGINAR el punto de llegada.

Ya imaginado el DESTINO de este andar de dos, pues nos engolosinamos y decoramos el camino, le ponemos curvas, rectas, subidas y bajadas, determinada flora y fauna SIN NI SIQUIERA VOLTEAR CON EL OTRO Y PREGUNTARLE ¿te gusta así el camino? o lo que es peor, no pedirle ayuda para decorarlo.

Y de pronto, hay que detenerse a la mitad de la nada y la otra persona se va… así…se baja de ese camino, abandona ese mundo y el mundo, SE DETIENE, y te dejan en un lugar que has creado para ti, para satisfacer tus vacíos, para llenar tus ganas de seguir adelante en este trayecto, que te impulsa a seguir pero simple y sencillamente no te puedes mover porque no sabes dónde estás, y todo lo que creaste PARA ESA PERSONA (que en realidad era para autosatisfacer tu necesidad de afecto y cariño) te recuerda a esa persona… Y DUELE.

No tiene nada de malo crear ilusiones en una relación, ni mucho menos planes a futuro, al final de cuentas, ESTOY CONVENCIDO que esos pequeños detalles son los que alimentan la relación, son lo que le permiten ver al otro/a que hay un interés de por medio por compartir un lapso de tiempo, un PARA SIEMPRE, lo que dure éste. El problema está, desde mi punto de vista, en que a veces, dejamos pasar de largo esas señales que nos dicen: OJO, el camino es sinuoso, lleno de baches, no lo decores, no lo adornes, recórrelo, familiarízate con él, apóyate en el otro para que encuentren una mejor vía y seguir transitando, que en el mejor de los casos, es juntos, platica, consúltale si ese camino es el adecuado o no. Es el camino que recorre tu mundo en el cual has decidido incluir a esa persona con todo lo que trae.

Duele la ausencia de la persona, por supuesto, sus abrazos, sus caricias, sus besos, su forma de coger o hacer el amor, sus palabras, su respiración… hasta que llega un momento en que su ausencia ya no cala tan profundo. El verdadero problema es ¿qué hacer con todas esas ilusiones y expectativas (chaquetas mentales diría mi padre) que hace uno mismo sobre la relación, sobre la persona, sobre la vida misma en pareja?

Es cuando Abel y Caín aparecen, por un lado, Abel reconoce que es bonito que en una relación existan estas ilusiones y expectativas, al final de cuentas, una expectativa tiene mucho que ver con lo que queremos y lo que no para nuestra vida, y las ilusiones son alimento del corazón, que ayudan a que el afecto, se convierta en cariño y tal vez en amor. Caín por su parte, sabe que eso hace daño, que lastima y lacera, que divide el alma en 7 o más partes y que después es difícil de juntar.

Pasaron 11 años, y esas ilusiones se fueron al caño, gano CAÍN… pero Abel está dando la batalla y fuertemente. Hay ilusiones que se pueden realizar, hay expectativas PROPIAS que debemos respetar y seguir al pie de la letra, pero sobre todo HAY QUE COMUNICARLAS al otro, para que entre los dos, determinen si van por la misma vía, por el mismo camino y hacia el mismo punto, que en realidad esa otra persona quiera habitar en tu mundo y tú en el suyo.