jueves, 4 de abril de 2013

Síndrome del Miembro Fantasma: Los Ex´s


Síndrome del Miembro Fantasma: Los Ex´s

“Las sensaciones de miembro fantasma pueden aparecer inmediatamente después de la amputación o de forma tardía, pero el dolor del miembro fantasma suele aparecer en la primera semana postamputación, y habitualmente evoluciona con una reducción tanto de la frecuencia como de la crisis de dolor, pero en ocasiones el dolor puede persistir por años.  Pocos pacientes suelen presentar dolor de forma constante.”


Llegué como siempre del trabajo, esta ocasión sin ensayo, y pintaba para ser un lunes diferente. Habían pasado unas cuantas semanas apenas que decidiste bajarte de mi mundo, por EGOÍSMO fue lo que dijiste, que necesitabas estar ahora en tu mundo ya que habías recuperado gran parte de tu ser.

Saludé como siempre a mi familia, dejé la mochila y me dispuse a ver Grey´s Anatomy ®, un nuevo capítulo (siempre me he declarado fan de esta serie, me entretiene lo suficiente para ausentarme del mundo). Comenzaron precisamente hablar en el capítulo sobre el síndrome del miembro fantasma, un conjunto de síntomas que presentan (o pueden no llegar a presentar) las personas que han sufrido de la amputación de alguna de sus partes. Según lo poco que he leído, se siente dolor, una extraña sensación en el miembro que fue amputado.

Invariablemente me puse a pensar, en cómo debería desarrolla este escrito, ya que si bien la idea puede entenderse, debería estar prácticamente conectado con el miembro amputado para poder explicar precisamente porqué también quienes pasan por una ruptura de una relación amorosa, sufren del síndrome del miembro fantasma.

Algunas personas saben que hace poco, pasé por una situación muy similar de la cual no quiero hacer tanta referencia, sin embargo es inevitable que ahorita está fresca la amputación de ese miembro que durante algún tiempo estuvo conmigo.


La amputación vino de repente, como si hubiera tenido un accidente automovilístico y me hubiera cercenado alguna parte de mi cuerpo. Un brazo, una pierna, una mano, no sabría decirles que parte de mi cuerpo fue, lo único que pasó es que el día que entré al quirófano, justo en el centro de mi pecho había algo y hoy no lo está… y duele.

De eso se trata el síndrome del miembro fantasma. Reportan algunos pacientes que les duele el miembro amputado, sin embargo no hay nada, es un dolor fantasma que presentan constantemente algunos, otros con cierta frecuencia y algunos más  jamás reportan dolor.

Simplemente un día, desperté amputado, no de un miembro, no de una pierna, un pie o un brazo, simplemente ya no estaba esa parte que se albergaba en el centro de mi pecho, se había ido, la habían arrancado de mi espacio, del espacio que yo le había asignado sin ponerme a pensar en las consecuencias que esto atraería.

Ya no hay nada en ese espacio, el lugar que ocupabas está vacío, no existe absolutamente un pequeño pedazo de elementos físicos tangibles que me indiquen que ahí estuviste y sin embargo diario duele ese espacio que anteriormente ocupabas.

Conforme pasó el capítulo, se muestran diferentes estrategias que le ayudan a los pacientes a superar las crisis de dolor del miembro fantasma. En dicha ocasión se sugirieron dos: la primera que se apuñalara directamente la prótesis que ocupa ahora el lugar del miembro amputado, o imaginarse que está uno en el mar, tratando de controlar el oleaje. Al final de cuentas, el  haber apuñalado la prótesis resultó ser el remedio más eficaz.

Por más que he tratado de calmar las olas, de ignorar, de pensar que no pasa nada… aparece el dolor, ese dolor que se manifiesta en una contracción del estómago, esa contracción tan peculiar que muchos reconocemos al momento de pasar por una situación de este tipo. El segundo síntoma es la respiración, poco a poco se va haciendo más complicado respirar, y comienza uno a suspirar sin parar; tercer síntoma… ansiedad. En mi caso, se manifiesta moviendo incontrolablemente los pies, las manos, estar sudando frío y no soportar el silencio, el estar solo, el ruido… simplemente no te aguantas.

Intenté apuñalar el espacio que había quedado, pero como puedo apuñalar el aire… como puedo apuñalar los recuerdos… como puedo hacerle daño al recuerdo que aún tengo presente y que sigue, a pesar de todo, siendo uno de los mejores de mi vida… mi mejor sueño y mi peor pesadilla a la vez…

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