jueves, 4 de abril de 2013

Un clavo…¿saca a otro clavo?


Un clavo…¿saca a otro clavo?


-       Wey, lo que te hace falta es salir con gente, volver a conocer personas, coger cabrón, eso es lo que te hace falta.

Fueron las palabras de unos amigos que por primera vez en casi 13 años de conocernos, me veían tal cual, vulnerable, triste, dolido, derrotado, sin ánimos y creyendo que la vida se me había acabado porque ÉL se había ido (no digo que ya estoy poca madre, coño LO AMÉ… o aún lo amo, no lo sé…).

Pues me aventuré nuevamente a abrirme a conocer gente. Confieso que para eso existen lo que mi adorada AMA “Mostro” llama las redes putisociales, que al final de cuentas terminé cerrando porque de plano lo que andaba buscando, a quien andaba buscando, no estaba ahí.

Fueron dos o tres mensajes los primeros en llegar, el típico ¿QUÉ ONDA QUE BUSCAS?... mi respuesta en automático “nada, no he perdido nada”, pero por dentro no dejaba de pensar que te buscaba a ti, pero PUTA MADRE, nunca te logré encontrar.

Inmediatamente se corrió la voz que YA VOLVÍA a estar SOLTERO (que curioso, siempre estuve soltero, salíamos, nunca anduvimos, nos estábamos conociendo, yo era soltero – de ley – pero yo me sentía totalmente comprometido contigo, como hace muchos años no me había sentido).

Llegó una llamada, una de esas llamadas que no te esperas, porque había pasado demasiado tiempo en que nos habíamos “visto” por última vez… y mi primer pensamiento fue “a huevo, al rato “nos vemos” y se me pasa esto que siento…” POBRE IMBÉCIL

Pues ahí voy, muy valiente como siempre, enfrentando mis miedos para poder seguir adelante, y entre más pronto y rápido mejor. Fue en fin de semana, me urgía terminar de cantar para irme a ver a esta persona que sabía me haría sudar tu recuerdo…

Pues ya, agradecí al público, me despedí de mis compañeros, me subí al coche y llame:

-       ¿Qué pedo wey, “nos vemos”?
-       Si wey, ya te estoy esperando.

Después de casi dos años, regresaba esta persona a mi vida, el clavo que necesitaba para poder sacar ese clavo de color rojo que decidí clavarme un 27 de octubre del 2012.

Llegué a mi destino… y taráaaan… imagínense lo que pasó… después de casi dos años de no vernos… ese “reencuentro”… venga… los reto a que se imaginen con lujo de detalle, con “pelos y señales” a pensar por un minuto que fue lo que pasó en ese encuentro…Si alguien me hubiera dicho “no vayas, vas a salir llorando de su casa porque, en las penumbras, se va acercar a darte un beso y lo primero que verás será la cara… DE QUIEN AMAS…” no lo hubiera creído…

Todas las personas tienen libertad de llevar a cabo sus duelos amorosos como mejor les plazca la gana, les funcione y les ayude a salir adelante lo más rápido posible, porque eso de estar en una depresión de amor no es algo muy bonito de vivir.

En mi propia experiencia, anteriormente la universidad me permitió sobrevivir a dos rupturas  considerablemente fuertes, (una relación de dos años y la otra de un año). Mi mente estaba totalmente ocupada, todo el tiempo tenía tareas, proyectos, exámenes, trabajos, manuales en la cabeza, aunada de una investigación que no quería y no se le veía fin, mis prácticas profesionales y mi cantada.

Antes de esta experiencia, durante la Universidad, aproximadamente hace 11 años, mi manera de sobrevivir a LA PRIMER GRANDE RUPTURA AMOROSA fue dejarme llevar por la depresión, a la cual le agradezco: 9 años perdidos de no estudiar, el vicio del cigarro y dos que tres cositas más de las cuales en algún momento, hablaré (suena música de suspenso).

Hay gente, que de plano tiene que tomar terapia, acudir directamente con un especialista porque no es que sean débiles, ni mucho menos que hayan quedado locos, simplemente, se les agotaron las posibilidades de sobrellevar el proceso de duelo y requieren un punto de vista diferente, fuera de la cotidianeidad de la gente que conocen y que constantemente dicen “tiempo al tiempo”.

¡Ah! Esa es otra... el tiempo al tiempo… ¿Quién putas les dijo que el tiempo al tiempo ayuda? Soy un sobreviviente del TIEMPO AL TIEMPO el cual tardó casi 13 años en resolver los pedos que tenía… y es que nadie te dice… si mi vida, tiempo al tiempo + TOMA DE DECISIONES + CAMBIO DE ACTITUD… esa fórmula puede ayudar mucho… pero tiempo al tiempo… no mamen. Sinceramente yo no lo recomiendo como método de sanación.

Terapia ocupacional, o como dice mi madre, “las depresiones son pretextos de huevones”, ponte a trabajar, ocupa tu mente y verás cómo se te olvida todo. Y si es buena la recomendación, el estar saturado de trabajo, de hacer deporte, de estudiar un idioma, de preparar las canciones y sobre todo de llegar cansado a la casa para no pensar en nada ayuda… el problema son los días en que nada de esas estrategias las puedes llevar a cabo, como el puente y las vacaciones de semana santa que acaban de pasar… si te aferras a esta técnica solamente, créeme, los domingos la vas a pasar mal.

Y la más recomendada “mijo, un clavo saca otro clavo”… y pues realmente hay gente que lo logra, carajo, yo lo hice, más de  una vez, me perdía entre cuerpos, caricias de otras personas para tratar de apaciguar y eliminar el recuerdo de la piel que se quedó en la mía como tatuaje… y según yo me funcionaba… tómala… me topé con pared: si, a veces un clavo, dos, tres.. cinco al mismo tiempo, ayudan a sacar el clavo que se encuentra enterrado, inmóvil, expuesto al medio ambiente y que invariablemente afecta no sólo al clavo en cuestión, sino al madero que lo detiene… LO OXIDA… si señores… el clavo se oxida con el tiempo, se pega más fuertemente a la madera y cuesta un huevo, o dos… o cuatro dependiendo de los/las involucrados/as… hasta que por fin sale el clavo… pero ¿quién va a quitar lo oxidado de la madera, el óxido que dejó ese clavo que por voluntad propia decidimos enterrarnos como japoneses y su tradicional hara-kiri.?

Pues eso fue lo que pasó… mientras llegaba el momento del reencuentro creí que el clavo estaba saliendo, rápido…pero no contaba con la astucia de que al momento de estar frente a frente con el clavo o martillo que ejecutaría tamaña acción de remover ese rojo clavo… mocos, había óxido por todas partes… un óxido… color cobrizo… con tintes rojos…

Caín llega a esta historia, dando las típicas recomendaciones:
-       Dale tiempo al tiempo
-       Sal a conocer gente
-       Ponte a coger, un clavo saca otro clavo.

Pero se le olvida a Caín, que un buen caballero del zodiaco, una vez que conoce la técnica de ataque de su enemigo, si la vuelve a utilizar, es inservible… y pues con la pena.. resulta que tu recuerdo conoce estas tres técnicas que Caín me recomendó, que decidí llevar a cabo y que no funcionaron y que me llevaron casi a una DERROTA FUNESTA.

Abel reconoce que aún hay recuerdos, que hay óxido, ya no tanto, pero aún hay una importante cantidad de ese residuo cobrizo, con tintes rojos, que todavía está muy pegada a esta madera que con el tiempo se ha ido endureciendo. Abel me dice, tiempo al tiempo, cambia de actitud, toma las decisiones que tengas que tomar y por primera vez, si quieres resultados diferentes, has las cosas de manera diferente… no busques sacar un clavo que solito se salió, busca mejor como ir quitando el óxido que se quedó en tu madera.



En esta historia nadie va ganando, lo único que importa es remover ese óxido que queda aún, y que la herida, el espacio que quedará de por vida en esta madera se vuelva como, el ombligo, sólo cuando tiene pelusa le pongo atención, mientras, desconozco su existencia. Hay que fortalecer la madera, porque seguro vendrán más clavos a querer dejar su huella, aunque siendo sinceros… espero que el siguiente clavo… venga con pegamento integrado y con la plena convicción de quedarse ahí. 

Lo cierto es que... no hay otro clavo que me ayude, no hay ahorita ningún instrumento que elimine por completo el óxido que ha quedado... simplemente, estoy dejado que el tiempo haga lo suyo, con un poco de actitud, dignidad y orgullo, y tomar las decisiones que me permitan seguir adelante.

1 comentario:

  1. En la industria maderera, han aprendido a explotar al máximo esta materia prima. Te sorprendería saber cuan peleados son los escombros de una demolición. Hoy por hoy, los nuevos arquitectos y diseñadores ocupan toda madera vieja, oxidada, apolillada, golpeada, fracturada, quemada y casi hueca. Existen nuevos tratamientos para su cuidado y preservación, contra el clima, el comején y para el tiempo al tiempo. Y en verdad, se necesitan sólo un par de tientas y selladores, a veces uno que otro clavo y los resultados son sorprendentes y preciosos. Ignoro cual sea el estado de tu madera; de lo que estoy seguro es, que todos somos madera y nuestro propio carpintero. Que no te importe la cantidad de óxido que dejen otros clavos, el tamaño de sus boquetes o la profundidad que hayan vaciado, al final ese puede ser un bonito detalle y te hace un leño diferente. Lo importante es que aprendes a hacer de ti, una excelente obra de arte.

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