Un clavo…¿saca a otro clavo?
-
Wey,
lo que te hace falta es salir con gente, volver a conocer personas, coger
cabrón, eso es lo que te hace falta.
Fueron las palabras de unos amigos que por
primera vez en casi 13 años de conocernos, me veían tal cual, vulnerable,
triste, dolido, derrotado, sin ánimos y creyendo que la vida se me había
acabado porque ÉL se había ido (no digo que ya estoy poca madre, coño LO AMÉ… o
aún lo amo, no lo sé…).
Pues me aventuré nuevamente a abrirme a
conocer gente. Confieso que para eso existen lo que mi adorada AMA “Mostro”
llama las redes putisociales, que al final de cuentas terminé cerrando porque
de plano lo que andaba buscando, a quien andaba buscando, no estaba ahí.
Fueron dos o tres mensajes los primeros en
llegar, el típico ¿QUÉ ONDA QUE BUSCAS?... mi respuesta en automático “nada, no
he perdido nada”, pero por dentro no dejaba de pensar que te buscaba a ti, pero
PUTA MADRE, nunca te logré encontrar.
Inmediatamente se corrió la voz que YA VOLVÍA
a estar SOLTERO (que curioso, siempre estuve soltero, salíamos, nunca
anduvimos, nos estábamos conociendo, yo era soltero – de ley – pero yo me
sentía totalmente comprometido contigo, como hace muchos años no me había
sentido).
Llegó una llamada, una de esas llamadas que
no te esperas, porque había pasado demasiado tiempo en que nos habíamos “visto”
por última vez… y mi primer pensamiento fue “a huevo, al rato “nos vemos” y se
me pasa esto que siento…” POBRE IMBÉCIL
Pues ahí voy, muy valiente como siempre,
enfrentando mis miedos para poder seguir adelante, y entre más pronto y rápido
mejor. Fue en fin de semana, me urgía
terminar de cantar para irme a ver a esta persona que sabía me haría sudar tu
recuerdo…
Pues ya, agradecí al público, me despedí de
mis compañeros, me subí al coche y llame:
-
¿Qué
pedo wey, “nos vemos”?
-
Si
wey, ya te estoy esperando.
Después de casi dos años, regresaba esta
persona a mi vida, el clavo
que necesitaba para poder sacar ese clavo de color rojo que decidí clavarme un 27 de octubre del 2012.
Llegué a mi destino… y taráaaan… imagínense
lo que pasó… después de casi dos años de no vernos… ese “reencuentro”… venga…
los reto a que se imaginen con lujo de detalle, con “pelos y señales” a pensar
por un minuto que fue lo que pasó en ese encuentro…Si alguien me hubiera dicho
“no vayas, vas a salir llorando de su casa porque, en las penumbras, se va
acercar a darte un beso y lo primero que verás será la cara… DE QUIEN AMAS…” no
lo hubiera creído…
Todas las personas tienen libertad de llevar
a cabo sus duelos amorosos como mejor les plazca la gana, les funcione y les
ayude a salir adelante lo más rápido posible, porque eso de estar en una
depresión de amor no es algo muy bonito de vivir.
En mi propia experiencia, anteriormente la
universidad me permitió sobrevivir a dos rupturas considerablemente fuertes, (una relación de dos años y la otra de
un año). Mi mente estaba totalmente ocupada, todo el tiempo tenía tareas,
proyectos, exámenes, trabajos, manuales en la cabeza, aunada de una
investigación que no quería y no se le veía fin, mis prácticas profesionales y
mi cantada.
Antes de esta experiencia, durante la Universidad, aproximadamente hace 11 años, mi
manera de sobrevivir a LA PRIMER GRANDE RUPTURA AMOROSA fue
dejarme llevar por la depresión, a la cual le agradezco: 9 años perdidos de no
estudiar, el vicio del cigarro y dos que tres cositas más de las cuales en
algún momento, hablaré (suena música de suspenso).
Hay gente, que de plano tiene que tomar
terapia, acudir directamente con un especialista porque no es que sean débiles,
ni mucho menos que hayan quedado locos, simplemente, se les agotaron las
posibilidades de sobrellevar el proceso de duelo y requieren un punto de vista
diferente, fuera de la cotidianeidad de la gente que conocen y que
constantemente dicen “tiempo al tiempo”.
¡Ah! Esa es otra... el tiempo al tiempo…
¿Quién putas les dijo que el tiempo al tiempo ayuda? Soy un sobreviviente del
TIEMPO AL TIEMPO el cual tardó casi 13 años en resolver los pedos que tenía… y
es que nadie te dice… si mi vida, tiempo al tiempo + TOMA DE DECISIONES +
CAMBIO DE ACTITUD… esa fórmula puede ayudar mucho… pero tiempo al tiempo… no
mamen. Sinceramente yo no lo recomiendo como método de sanación.
Terapia ocupacional, o como dice mi madre,
“las depresiones son pretextos de huevones”, ponte a trabajar, ocupa tu mente y
verás cómo se te olvida todo. Y si es buena la recomendación, el estar saturado
de trabajo, de hacer deporte, de estudiar un idioma, de preparar las canciones
y sobre todo de llegar cansado a la casa para no pensar en nada ayuda… el
problema son los días en que nada de esas estrategias las puedes llevar a cabo,
como el puente y las vacaciones de semana santa que acaban de pasar… si te
aferras a esta técnica solamente, créeme, los domingos la vas a pasar mal.
Y la más recomendada “mijo, un clavo saca
otro clavo”… y pues realmente hay gente que lo logra, carajo, yo lo hice, más
de una vez, me perdía entre cuerpos,
caricias de otras personas para tratar de apaciguar y eliminar el recuerdo de
la piel que se quedó en la mía como tatuaje… y según yo me funcionaba… tómala…
me topé con pared: si, a veces un clavo, dos, tres.. cinco al mismo tiempo,
ayudan a sacar el clavo que se encuentra enterrado, inmóvil, expuesto al medio
ambiente y que invariablemente afecta no sólo al clavo en cuestión, sino al
madero que lo detiene… LO OXIDA… si señores… el clavo se oxida con el tiempo,
se pega más fuertemente a la madera y cuesta un huevo, o dos… o cuatro
dependiendo de los/las involucrados/as… hasta que por fin sale el clavo… pero
¿quién va a quitar lo oxidado de la madera, el óxido que dejó ese clavo que por
voluntad propia decidimos enterrarnos como japoneses y su tradicional hara-kiri.?
Pues eso fue lo que pasó… mientras llegaba el
momento del reencuentro creí que el clavo estaba saliendo, rápido…pero no
contaba con la astucia de que al momento de estar frente a frente con el clavo
o martillo que ejecutaría tamaña acción de remover ese rojo clavo… mocos, había
óxido por todas partes… un óxido… color cobrizo… con tintes rojos…
Caín llega a esta historia, dando las típicas
recomendaciones:
-
Dale
tiempo al tiempo
-
Sal
a conocer gente
-
Ponte
a coger, un clavo saca otro clavo.
Pero se le olvida a Caín, que un buen
caballero del zodiaco, una vez que conoce la técnica de ataque de su enemigo,
si la vuelve a utilizar, es inservible… y pues con la pena.. resulta que tu
recuerdo conoce estas tres técnicas que Caín me recomendó, que decidí llevar a
cabo y que no funcionaron y que me llevaron casi a una DERROTA FUNESTA.
Abel reconoce que aún hay recuerdos, que hay
óxido, ya no tanto, pero aún hay una importante cantidad de ese residuo
cobrizo, con tintes rojos, que todavía está muy pegada a esta madera que con el
tiempo se ha ido endureciendo. Abel me dice, tiempo al tiempo, cambia de
actitud, toma las decisiones que tengas que tomar y por primera vez, si quieres
resultados diferentes, has las cosas de manera diferente… no busques sacar un
clavo que solito se salió, busca mejor como ir quitando el óxido que se quedó
en tu madera.
En esta historia nadie va ganando, lo único
que importa es remover ese óxido que queda aún, y que la herida, el espacio que
quedará de por vida en esta madera se vuelva como, el ombligo, sólo cuando
tiene pelusa le pongo atención, mientras, desconozco su existencia. Hay que
fortalecer la madera, porque seguro vendrán más clavos a querer dejar su
huella, aunque siendo sinceros… espero que el siguiente clavo… venga con
pegamento integrado y con la plena convicción de quedarse ahí.
Lo cierto es que... no hay otro clavo que me ayude, no hay ahorita ningún instrumento que elimine por completo el óxido que ha quedado... simplemente, estoy dejado que el tiempo haga lo suyo, con un poco de actitud, dignidad y orgullo, y tomar las decisiones que me permitan seguir adelante.
Lo cierto es que... no hay otro clavo que me ayude, no hay ahorita ningún instrumento que elimine por completo el óxido que ha quedado... simplemente, estoy dejado que el tiempo haga lo suyo, con un poco de actitud, dignidad y orgullo, y tomar las decisiones que me permitan seguir adelante.



En la industria maderera, han aprendido a explotar al máximo esta materia prima. Te sorprendería saber cuan peleados son los escombros de una demolición. Hoy por hoy, los nuevos arquitectos y diseñadores ocupan toda madera vieja, oxidada, apolillada, golpeada, fracturada, quemada y casi hueca. Existen nuevos tratamientos para su cuidado y preservación, contra el clima, el comején y para el tiempo al tiempo. Y en verdad, se necesitan sólo un par de tientas y selladores, a veces uno que otro clavo y los resultados son sorprendentes y preciosos. Ignoro cual sea el estado de tu madera; de lo que estoy seguro es, que todos somos madera y nuestro propio carpintero. Que no te importe la cantidad de óxido que dejen otros clavos, el tamaño de sus boquetes o la profundidad que hayan vaciado, al final ese puede ser un bonito detalle y te hace un leño diferente. Lo importante es que aprendes a hacer de ti, una excelente obra de arte.
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